martes, 15 de mayo de 2012

Tulipanes

El despertador sonó esta mañana a las siete, como todos los días. Y oí las noticias, como todos los días. Y, como todos los días, la voz del locutor se fue metiendo por mi pie izquierdo para inundarme de malos augurios, de oscuras cifras, de opacos presagios. Lo que todavía no sabía era que, horas más tarde, se habrían cumplido y que otra vez me tocaría a mí vivir con menos. Lo que todavía no sabía es que me pasaría la mañana entre el corazón que me decía que siempre pagamos los mismos y la razón que me hacía comprender que este camino, aunque fuera injusto, podría hacer que otros no se levantaran a las siete porque ya no tendrían que ir a ningún sitio. Y lo que verdaderamente no sabía es que un hombre llamaría a mi puerta y pondría en mis manos un ramo de tulipanes llegados de Bournemouth, y que al olerlos sentiría que el día había mejorado, que me sentiría querida y que daría por bueno ganar menos a fin de mes si los que son como mi hijo, los que han tenido que salir, los que quedan aquí, los que están creciendo, los que se sienten tristes en este 15 M de aniversario, pueden llegar a tener la oportunidad que tuve yo de ser libre. Muchas gracias. Te quiero. L.R.CH.

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