miércoles, 9 de febrero de 2011

Apretones de manos

Apretones firmes, desahogados, tensionados. Entre amigos, por debajo, por encima, con el jefe. Con tu salvación, con el médico que anunciará si es niño o niña, o con el médico que dirá si es un tumor o un bulto de grasa. Apretones imprevisibles, ensayados, molestos. Con un viejo conocido, con el o la protagonista de los próximos años de tu vida.

Conocer es la esencia de cada paso. Las manos se entrelazan como acto litúrgico cada vez que hay un nuevo personaje dentro del plano. Sepamos lo que va a decir, o desconociéndolo. No importa. Podemos apretar la mano de nuestro asesino, o hacerlo con la mujer del resto de nuestra vida.

Y en ese apretón andamos. Ahora miramos al terror cara a cara y podemos ponerle ojos, cara, nombre. Por fin ha dejado de posicionarse en la parte oscura de la tabla, y se aproxima con distintas estrategias para llegar a seducir a nuestra mano. Nosotros ya estamos acostumbrados a este tipo de forma de actuar. Entonces, desconfíamos.

ETA se ha vuelto a disfrazar para convencernos de que ha cambiado. Que se ha hecho mayor, y no tiene ganas de seguir por una vida tan trabajada y laboriosoa. La recibimos con sorpresa y calma tensa. La observamos. La analizamos. Lógico.

Pero un apretón de manos no se le niega a nadie ¿no?

miércoles, 26 de enero de 2011

Libertad

Llevaba tanto tiempo sin escribir, que justo antes de introducirme en las palabras de mi propio blog, creía que era el primer texto de 2011. Pero no. Cuando el hombre despertó, la química ya estaba allí. Se podría decir. Parafraseando.

Escribir un titular con la palabra libertad debería dar al menos respeto. Libertad conlleva tantos significados, tantos matices y tantos sentidos que sería imposible saltarlos sin resbalarte alguna vez en una de sus rocas. Libertad absoluta es imposible de concebirla, y la muerte es la primera que no lo permite. Pero hay libertades especiales, individuales, únicas. La primera que puede llegar es la de las palabras. En las que tanto me fijo. Decir un orden determinado de palabras puede ser algunas veces imposible de pronunciar. Entonces, esa libertad que tanto estoy manoseando, no existe. No existe porque miles de sentimientos, recuerdos, añoranzas, políticas sociales, hipocresías o mentiras a uno mismo, no lo permiten.
Tan difícil decir : "Ya no te quiero. Te has puesto gordo" o "Tengo ganas de follarme al joven de mi oficina. Y lo voy a hacer mientras tú trabajas".

Yo abogo porque no se quede nada dentro. Pero es imposible. Todos tenemos docenas de frases al día que no decimos por una causa de su entorno. Esas docenas de frases al día suponen más de 4000 frases que se quedan en el purgatorio verbal. De todas ellas, unas 20 podrían cambiar el sino de nuestro futuro. Pero se siguen quedando ahí. Por eso... cuando el silencio actúa, la frase se bloquea. Yo no quiero París sin aguacero ni Venecia sin ti, dijo Sabina. Pero lo que menos quiero, es que ese bloqueo, me deje sin saber.

lunes, 3 de enero de 2011

Química


Debe ser cierto eso de que estamos compuestos de elementos químicos. La química reacciona sin un por qué. Una sustancia se adhiere a otra, o la repele simplemente por una cuestión biológica, y por lo tanto inexplicable. No hay causas. Por ello, no debería haber consecuencias. Pero las hay, porque en ese momento influye el cerebro, los sentimientos. De repente, no te apetece ver a alguien. Te produce urticaria sus palabras, sus gestos, su mirada. Odias sus pasos, maldices sus sonidos, te chirrían hasta sus pensamientos. Sin un por qué. Algo que te supera, que no puedes controlar. Esos síntomas te producen malos modos, peores contestaciones, tensos silencios en la mesa. Y todo, por la maldita química.

La misma química que te hace desear a una persona. A pesar de sus plantadas, su actitud egoísta o sus dientes amarillos. El impulso que los elementos contenidos en la tabla periódica otorga al cuerpo, te lleva a mezclarte con otro. Sin saber por qué. A desearlo, a depender de él. Tu interior, por lo tanto, tu esencia, depende de otra. Cuerpos elaborados individualmente con el único sentido de buscar un acompañante.

Entonces los sentimientos se ponen a flor de piel. Siempre abstractos, comienzan a dibujarse, a mostrarse frente a otros sentimientos. La química se hace cuerpo, el amor y el odio descubren a sus personas. Se destapa el juego.

Gritos y besos. Sexo y peleas. Insultos y caricias.

La química tiene la culpa de todo. Y los sentimientos tan sólo son sus hijos.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Escribir.Arte.


El artista es el creador de cosas bellas. Revelar el arte y ocultar al artista es la finalidad del arte.

El crítico es el que puede traducir de un modo distinto o con un nuevo procedimiento su impresión ante las cosas bellas.

La más elevada, así como la más baja de las formas de crítica, son una manera de autobiografía.

Los que encuentran intenciones feas en cosas bellas, están corrompidos sin ser encantadores. Esto es un defecto.

Los que encuentran bellas intenciones en cosas bellas, son cultos. A éstos les queda la esperanza.

Existen los elegidos para quienes las cosas bellas significan únicamente belleza.

Un libro no es, en modo alguno, moral o inmoral. Los libros están bien o mal escritos. Esto es todo.

La aversión del siglo XIX por el Realismo es la rabia de Calibán viendo su cara en el espejo.

La aversión del siglo XIX por el Romanticismo es la rabia de Calibán no viendo su propia cara en el espejo.

La vida moral del hombre forma parte del tema para el artista; pero la moralidad del arte consiste en el uso perfecto de un medio imperfecto.

Ningún artista desea probar nada. Hasta las cosas ciertas pueden ser probadas.

Ningún artista tiene simpatías éticas. Una simpatía ética en un artista constituye un amaneramiento imperdonable de estilo.

Ningún artista es nunca morboso. El artista puede expresarlo todo.

Pensamiento y lenguaje son, para el artista, instrumentos de un arte.

Vicio y virtud son, para el artista, materiales de un arte.

Desde el punto de vista de la forma, el modelo de todas las artes es el del músico. Desde el punto de vista del sentimiento, la profesión de actor.

Todo arte es, a la vez, superficie y símbolo.

Los que buscan bajo la superficie, lo hacen a su propio riesgo.

Los que intentan descifrar el símbolo, lo hacen también a su propio riesgo.

Es al espectador, y no la vida, a quien refleja realmente el arte.

La diversidad de opiniones sobre una obra de arte indica que la obra es nueva, compleja y vital. Cuando los críticos difieren, el artista está de acuerdo consigo mismo.

Podemos perdonar a un hombre el haber hecho una cosa útil, en tanto que no la admire. La única disculpa de haber hecho una cosa inútil es admirarla intensamente.

Todo arte es completamente inútil.

Oscar Wilde. El Retrato de Dorian Gray.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Cielo en la tierra

Andamos buscando lo que no tenemos. Desde que comenzamos a caminar por el mundo. El juguete del vecino, el coche del compañero de trabajo, la novia del amigo en el caso de las cosas concretas, o personas. Incluso la doctrina cristiana, que tanto tiempo ha sido base del pensamiento occidental, insta a vivir pensando en una vida mejor. En el cielo. Así pasamos los días, soñando con el sueldo que llegará, la novia que vendrá, el momento que tendremos. Viviendo en futuro. El problema surge cuando no sabemos si por lo que trabajamos será algún día real. Por eso, las personas dejan de creer en Dios, porque no es creíble que exista una vida eterna. Y por eso, la sociedad empieza a dejar de creer en los mercados, porque nos engañó una vez, garantizándonos la tierra prometida, y ahora andamos por un desierto sin guía.
Que todo es una mentira, es un tópico manido, que de tanto nombrarlo parece haberse quedado vacío. Pero asuntos como la filtración de los papeles del Estado de Norteamérica, y el conocimiento de que muchas de las promesas que hemos escuchado en los últimos años, nunca podrían haber sido verdad, nos hace chocarnos de nuevo contra el suelo. Toda la confianza que algunos habíamos adquirido, ha sido desperdiciada por los cables de los embajadores norteamericanos. Y la mentira se vuelve tan dispersa e invisible, que parece la verdad que nos rodea.
Lo peor no es que nos mientan. Lo más negativo es que comiencen a dibujarnos un escenario irreal, infiel. Del que no podamos creernos nada. Porque entonces, acabaremos paralizados.

Y la iglesia bien sabe de esa parálisis fruto de la mentira.